Ser optimista es parte de la actitud natural que nos lleva a obtener mejores soluciones ante los problemas. Es más, tener esa disposición ya es un éxito, más aún si se suma a un sentido agudo de la realidad.
Cuando nos preguntamos que pasa con la publicidad y cuales son sus perspectivas, vale la pena reflexionar sin perder de vista ese tan necesario punto de partida.
Desde hace años el desarrollo de los principios y técnicas del mercadeo, en las empresas e instituciones, dio a la publicidad, como parte importante del proceso de comunicación, un contexto y ciertas normas que antes no tenía. Pero es hasta nuestros días que llegan a ser, definitivamente más importantes las estrategias y sus objetivos, que las acciones aisladas. Esto no debe llevarnos a engaños, porque la creatividad, la imaginación y las ideas se necesitarán más que nunca en los próximos años. Dentro del aumento considerable de ruido que vendrá, los que sepan como diferenciarse con éste insumo, llamarán con más eficacia la atención.
Otra realidad es que los anunciantes cada día exigen más. Algo lícito y hasta saludable para las agencias de publicidad integrales que se precian de serlo. Sólo hay que visualizar los limites para no exagerar. Muchas veces se piensa más en las economías y descuentos que en la propia acción publicitaria. Vale recalcar que lo primero y esencial siempre será las verdaderas bondades de una campaña bien planificada.
Afortunadamente muchos anunciantes en Costa Rica saben que el mejor negocio que pueden hacer es trabajar mano a mano con su agencia en todos los terrenos de la comunicación y así lograr, sin dispersar esfuerzos, el máximo rendimiento en su inversión de tiempo y recursos.
Un optimismo bien entendido me lleva a pensar que la publicidad seguirá siendo una profesión clave en la movilización social de la economía y una herramienta fundamental para el fomento de la libre elección de marcas por parte del consumidor. Dentro de una sociedad que avanzará tanto en conocimiento e información, como en discernimiento. Una masa de idéntica oferta, o casi igual, referida a términos de calidad y precio, dará paso a mensajes más humanos y refrescantes para el intelecto costarricense.
Aunque la publicidad es una profesión más dominada por intereses que por principios, ya ha entendido que de su criterio responsable depende gran parte de su futuro. No abusar de su credibilidad y no ofender la inteligencia del público, harán de la publicidad, cada vez más, una fortaleza optimista de todo plan de comunicación o mercadeo.
Gustavo Halsband



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